El balance laboral y la distribución del tiempo dedicado al trabajo y a la familia a veces parece ser muy disparejo sobretodo en los puestos de gerencia media hasta la alta dirección.
Las decisiones al respecto están relacionadas con el tiempo de vida, las condiciones laborales y el tiempo de desarrollo en el trabajo; pero sobre todo, están relacionadas con el proyecto de vida de cada individuo. El ejecutivo de hoy en día vive corriendo, de prisa buscando culminar los objetivos corporativos impuestos en su organización. El problema radica cuando, para el logro de estos se consume aquel tiempo fuera del "destinado" al trabajo y se quita precioso tiempo de la convivencia familiar.
El desarrollar un balance será fundamental. Pero lo que es importante es considerar las anclas de nuestra vida (amigos y familia) cuya desatención tendrá consecuencias. Actualmente el hombre de la sociedad capitalista dedica más tiempo al trabajo que al hogar y por supuesto las repercusiones de esta situación son a largo tiempo. El hombre generalmente reconoce estos problemas cuando la edad comienza a apartarlo de la vorágine del trabajo y se encuentra ante una vida privada pobre y vacía.
En las organizaciones es importante considerar que somos partes expuestas al desgaste, que una vez cumplida la función (ya desgastadas) seremos reemplazadas por otras. En nuestra familia no. Con esto el mensaje principal que quiero transmitir es buscar siempre el equilibrio entre nuestro desarrollo profesional y el personal, situación nada fácil para los directivos de hoy en día.
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